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domingo, 29 de noviembre de 2015

ESPERANDO...





No me dijo nada, pero se fue
y me quedè solo esperando, otra vez,
mirando al cielo y a las estrellas
soñando verla aparecer.
No llegò en las constelaciones,
ni dejò escritos como ayer,
solo quedaba un vacìo
donde hubo un beso de mujer.
Solo he quedado, sin palabras,
solos han quedado mis versos tambièn.
Si no estàs tù conmigo...
¿Quièn me va a querer...?

SOMBRAS...





Me quedè dormido cuando mis ojos
no podìan soportar el dolor de la lectura.
Apaguè la luz que herìa mi mirar
con una oraciòn en mis labios a las alturas.
Agradecì tenerte en mi vida, agradecì
que seas tù quien estè siempre donde has estado,
sintiendo que siempre seràs mìa
y yo tu hombre enamorado.
No quiero sombras que me den celos,
ni deseos que me hagan mirar a otro lado,
solo quiero en mi camino
la mujer que siempre he soñado.
Mi risa no es pintada y se percibe
por que en ella hay sueños que hemos soñado,
es limpia como el amor del poeta que escribe
este verso que hoy el cielo me ha regalado.


sábado, 28 de noviembre de 2015

EN LA SOLEDAD DE UN COLUMPIO...





Se mece mi vida
en la soledad
de un columpio,
vestida de amarillo otoño,
hojas secas,
tierra mojada,
agua fresca, barro
que adorna mis pisadas...
Mi corazòn palpita,
las mariposas vuelan
en mi estòmago,
mis suspiros rezan,
mis ojos te lloran
cada vez que te pienso,
cada vez que te sueño
mi amor, y no te tengo...


jueves, 26 de noviembre de 2015

CUANDO YA NO PUEDA ESCRIBIR...






Llegarà el dìa que ya no pueda escribir,
entonces se me irà la vida,
y con la vida los sueños,
por que sin la poesìa no puedo vivir.
Cuando ya no queden màs versos
en los silencios de mi memoria,
cuando se haya apagado esa nota que suena
 cuando se va acabando una historia.
Cuando ya no pueda contemplar el mar
ni la nìvea espuma que adorna sus olas,
cuando se hayan difuminado los recuerdos
que compartimos ella y yo a solas.
Llegarà ese dìa sin remedio
y tal vez de nada sirva cuanto he versado,
pero habrà alguien que me recordarà
como siempre lo he soñado.
Habrà alguien que no sabe de espinas,
ni de rencores en su universo sembrado,
solo tendrà su mirada en la mìa
cuando juntos miremos el cielo estrellado.
Estarà junto a mi, compañera,
esperando el ùltimo suspiro de su amado,
sabiendo que ella es mi eterno poema
en ese don que Dios me ha regalado...




miércoles, 25 de noviembre de 2015

DOS PALABRAS...





Hoy tengo que decirte algo
que hace tiempo no escuchas de mi voz,
algo parecido al susurro
que el viento lleva hasta tu corazòn.
Suspiro cuando te pienso
y siento mariposas en mi interior.
Quiero decirte, mi vida,
algo que tiene sabor de amor.
Si no te lo digo ahora,
no se cuàndo tendrè la ocasiòn
de volver a mirarte a los ojos
y besar tu boca con ardor.
Asì que voy a decirte dos palabras,
solo dos, que suenan en mi eco,
dos palabras que han marcado la razòn,
dos palabras hasta el dolor: te extraño... mi amor...


martes, 24 de noviembre de 2015

EL AMOR DE SU LAMENTO...





No estaba cuando lleguè
pero habìa dejado escritas sus delicias,
pintadas con sus ojos pardos, tal vez,
para que a mi me supieran a caricias.
Paseè mi mirada por el escrito,
sonriendo con todo mi cariño,
con un pensamiento de amor en el infinito
volviendo a mi imaginaciòn de niño.
Sus silabas rebosaban sinceridad y ternura,
alas blancas de palomas al viento,
dando a mi vida una paz segura
donde solo cabìa el amor de su lamento.
Una làgrima habìa manchado el papel,
extrañando mis manos y mis versos.
Yo tome entre mis labios su miel
para sellarla con el amor de mis besos...



lunes, 23 de noviembre de 2015

CRISTINA ALEJANDRA...





Cuando recuerdo tus caricias
Rompe en latidos mi corazòn de amor sediento
Incluyendo en tu alma cada dìa un poema sincero.
Siempre seràs la esencia que da vida,
Torre de sentimientos, a ese rayo de luna que me alumbra,
Ignota musa de los colores de mis versos.
Nadie como tù sabe lo que quiero decirte
Antes de que a mi vida llegue su Enero.

Arde en mis entrañas ese dolor que no siembro.
Las golondrinas te han llevado a tu verano,
En un canasto de mimbres, el sabor de mis besos.
Jamàs serè un juguete del arco iris, estando tu
Adosada en mi sombra cuando camino por el sendero.
Nadie sabe lo que me amas, nadie sabe, solo tù y yo,
Donde estàn aquellas promesas que un dìa se hicieron,
Rompeolas de sueños que se van a cumplir,
Ante la palabra de nuestro Dios de los cielos...



viernes, 20 de noviembre de 2015

Y TÙ NO ESTÀS AQUÌ...





Las calles estàn adornadas,
en las plazas se acumula el gentìo,
Suenan los acordes de una trompeta
mientras yo camino a mi libre albedrìo.
Me pierdo entre le gente pasando desapercibido,
escuchando los rumores de la batalla,
el estruendo de los cañones, olor a pòlvora,
que en la placidez del aire se ha confundido.
Por primera vez contemplo la algarabìa
llena de representaciones y teatro callejeros,
siempre soñè con que llegarìa esta dìa
pero ahora que ha llegado no lo quiero.
Ahora que ha llegado no lo siento
por que no estoy como yo querìa,
por que hay un vacìo en el alma mìa
por que no està aquì la mujer que yo quiero...


VEN A VERME...





Quiero sentarme contigo y conversar
de esas cosas triviales que nos quedan por hablar,
palabras que han quedado en el olvido
desde que existe el olvido en tu mirar.
Una conversaciòn amena
donde no exista el rencor despuès de tanto tiempo,
mirando a los ojos con la verdad de frente
y dejando a un lado el dolor de otras gentes.
No dejar puntos de vista para màs tarde,
ni hacer solilòquios que a nadie interesa,
olvidando que existe la mentira
en las cenizas de una historia que no sabes.
Si tienes tiempo, ven a verme,
si despuès de nuestro tema no quieres volver,
no te juzgo, pero quiero que sepas,
que en mi corazòn siempre te voy a querer...




miércoles, 18 de noviembre de 2015

... A LA ESPERA...





Quiero llevarte de la mano
y enseñarte el lugar donde he crecido,
las calles donde jugaba de niño
y en las tardes el sendero del rìo.
Quiero tenerte aquì conmigo,
donde di mis primeros pasos,
para que descubras donde naciò mi esencia,
mis primeras caìdas y fracasos.
Aqui donde el cielo nos cobija,
donde las estrellas quieren verte,
donde la luna sonrìe cada noche
en una aurora de luz diferente.
Quiero que vengas a mi lado,
que seas, mujer, mi compañera,
aquì donde Dios un rincòn nos ha regalado.
Aquì quedo, mi amor, a la espera...

martes, 17 de noviembre de 2015

SOMOS...






Me basta con saber lo que me  has dicho,
dos palabras que he leìdo sonriendo,
pero es tanto lo que yo te estoy queriendo
que he vuelto a llorar y no es capricho.

Lo mismo siento yo y tu lo sabes, lo mismo,
por que no es fruto de un dìa este amor,
es una pasiòn sufrida y con dolor
y ahora hay entre los dos un abismo.

Un abismo de mares y universos
desde donde se escucha el latir de cada corazòn,
con esa melodìa que supera la razòn
cuando soñamos con nuestros pròximos besos.

Soy tuyo y tù eres mìa, lo hemos escrito,
y un dìa teniàmos que encontrarnos
para poder sentir el amor puro, amarnos
hasta que lo quiera Dios bendito...


... ALGO QUE TÙ SABES.






Vengo a pedirte algo que Tù sabes,
para que me lo concedas, Tù que puedes.
Algo que tiene una esperanza,
o sino, mi corazòn sin ella muere.
Quiero pedirte algo diferente
algo que tiene mi alma en vilo,
algo que lleva ritmo a mis latidos
y pone su cadencia en otro estilo.
Necesito pedirte una promesa cumplida,
una esperanza, un nuevo amanecer,
donde haya luz en mi mirada,
cuando la miro a los ojos... a tus ojos, mujer.
Concèdeme mi deseo, bendice esta fuente de amor,
cierra mis pàrpados a las làgrimas,
que de tanto llorar por ella
hasta mis ojos han perdido el color...



lunes, 16 de noviembre de 2015

SON MIS VERSOS...






No voy a vivir de lo que den mis versos,
ni voy a ser rico de la poesìa,
ni voy a pensar que llegarà el dìa
que mis libros se regalen como besos.

Quiero ser poeta al despertar
con la coherencia que da mi estilo,
saber que mis poemas no penden de un hilo
y que esta noche tendrè algo para cenar.

Llevan mis versos unas tildes color esperanza
y unas comas donde no se divide el corazòn.
Tienen sus puntos suspensivos al terminar el poema
por que dejan abiertas las puertas del amor.

Son mis versos mi vida, son mis versos
las notas al aire de una vieja canciòn,
son mis versos la esencia que sale de mi alma,
por la que no voy a cobrar yo...



PÈTALOS DE SANGRE. VI






Capìtulo VI

La voz fue acompañada de unas huecas y acompasadas palmas. Al término de la canción volvió a beber de la botella con ansia desmesurada. Cerró los ojos, y de ellos resbalaron dos gruesas lágrimas.

Jerez de la Frontera. Abril 1930.
Dolores Flores Heredia nació en Jerez, gitana por sus cuatro costados, donde todos le llamaban la niña “Dolorita”. Los gitanos de Jerez les habían vuelto la espalda merced al único pecado que cometió en su vida: enamorarse de un payo. Se había enamorado de otro hombre cuando ya era señora, y abandonó al gitano que sus padres tuvieron a bien entregársela por esposa. “Que ningún gitano de Jerez se hable con la niña “Dolorita…”La frase corrió de boca en boca entre los cales, y ella se vio postergada, y con ella su hija, al ostracismo. Al olvido más denigrante que pudiera sufrir ser humano.

 Dolorita se había enamorado locamente de un payo. No era un payo cualquiera. Juan Álvarez, era su nombre, tenía dinero, y no era el vil metal lo que le hizo perder la cabeza por él. Su humildad, su carácter afable, el saber tratar a todos por igual, a pesar de su posición, sin sentirse superior a nadie. Además era correspondida con una pasión sin límites.
Cuando la conoció, Dolores era soltera; ella cantaba en una fiesta flamenca a la que él acudió como invitado. “Esa niña canta como los ángeles…” había comentado Juan Álvarez quedando prendado de la hermosura de la muchacha. El destino les hizo coincidir nuevamente, y esta vez fue ella quién clavó sus ojos en las azules pupilas de él.
 Fue en un casino. Su padre la había llevado a cantar para ganar algunos céntimos. Su sorpresa no tuvo límites cuando, al pasar la gorra, Juan Álvarez depositó una moneda de plata. Aquél muchacho de ojos azules y pelo recogido en coleta dejó prendada a la niña. Su padre la obligó a dar las gracias a tan bondadoso caballero.
-Muchas gracias señor… Que Dios le colme de bienes.- Dijo “Dolorita” en señal de agradecimiento.
 Juan Álvarez sólo tuvo ojos para aquella mirada que le embrujaba.

Pasaron los días y una desazón incomprensible se adueñó del muchacho. Sabía a ciencia cierta que se había enamorado. Indagó sobre su paradero y merodeó por el entorno durante varios días, desesperado, queriendo verla. Un atardecer preguntó cuál era su casa; los gitanos que vivían en el barrio extrañaban la presencia del muchacho. Montado en un hermoso corcel, vestido como un señorito, bajó del animal en le puerta indicada.
 -¡Manuel…Manuel…!-llamó en voz alta.
 Un gitano, desconfiado y malhumorado, se asomó a la ventana. Un gesto de sorpresa se dibujó en su rostro al ver a la persona que pronunciaba su nombre. Por su atuendo se podía deducir que el visitante era gente de dinero, bien que escaseaba en su casa, pero él no le conocía y para más inri era payo. Cuando salió a su encuentro recordó al hombre que le había echado la moneda de plata en la gorra.
 -¿ Usted me conoce? ¿A qué ha venido a mi casa…? preguntó receloso.
Juan Álvarez miraba en todas las direcciones esperando ver a la muchacha. Sus miradas resultaron infructuosas, Dolores no salió de la casa. Tragó saliva. Se sabía observado por varios gitanos que se habían congregado, por si acaso, y miró a Manuel de frente; no podía decir la verdad y por ese motivo inventó su artimaña.
 -Manuel he venido a invitarles, a usted y a su hija, a beber vino y que ella cante para mi. Puedo pagarle ahora mismo, lo que me pida, quiero oír cantar a esa niña.- Mintió sacando la cartera de un bolsillo de la chaqueta.
 -Mi “Dolorita” canta cuando yo quiero. Usted no tiene dineros para permitirse ese lujo… ¡Váyase por donde ha venido y no vuelva…! respondió dando media vuelta y cerrando la puerta a sus espaldas.
Estaba claro que Manuel, el gitano, no quería nada con los payos; su actitud dejaba fuera de toda duda sus sentimientos hacia los que no eran de su raza.
Juan Álvarez miró detenidamente a todos los que se habían congregado en torno a su persona. Gente andrajosa y sucia, niños descalzos, mujeres embarazadas y viejas desgreñadas y canosas. Puso un pie en el estribo y subió al caballo, un hermoso corcel negro azabache, y desde la altura que el animal le proporcionaba fue regalando céntimos entre los asistentes. La chiquillería, exultante de contento, corría tras la bestia dando gracias al visitante.

 Juan Álvarez decidió, para estar en contacto con los gitanos, frecuentar todos los lugares donde se reunían. Así alimentaba la esperanza de poder ver de nuevo aquellos ojos que eran los causantes de sus desvelos. Fue acogido con los brazos abiertos entre los cales, y entre ellos fue uno más e hizo infinidad de amigos. Se abría al diálogo, siempre disponible para prestar su ayuda, monetaria o moral, a quien la necesitase. En el barrio era muy conocido; uno más con la distinción que da el dinero, y todos le llamaban don Juan Álvarez.
 Pasaban los días y con ellos las semanas. Dolores no daba señales de vida. Como si la hubiese tragado la tierra. La impaciencia hacía estragos en la existencia del muchacho. A veces bebía demasiado montando monumentales broncas venidas a razón cuando desaparecían los vapores del vino.
 Un buen día un amigo le invitó a la boda de su hijo. Juan aceptó encantado, pensando, porque no había perdido la esperanza, que allí podría volver a encontrarse con “Dolorita”. Acudió a la cita a la hora y al lugar indicado. Allí se celebraría una boda flamenca y gitana. Entró al recinto, guitarras y cantes, siendo saludado por muchos conocidos. Su amigo, el padre del novio, le salió al encuentro con un vaso de vino en la mano. Juan Álvarez degustó el agradable contenido del vaso con deleite y elegancia. Acto seguido el gitano decidió hacer presentación de los contrayentes. Su sorpresa no tuvo precedentes. Juan Álvarez quedó blanco como la cera: “Dolorita” se había convertido en la esposa del hijo de su amigo. Éste, el hijo, era un joven muy delgado, varios años más joven que él, agraciado de cara donde destacaban dos hoyuelos al sonreír. Sorprendido, pensó que ella era mucha mujer para aquél niño. Dolores bajó al suelo su mirada al ver al payo que tanto le gustaba. La presentación fue efímera. Juan regaló a los novios varias monedas de plata. La concurrencia requería su presencia con escandalosos vítores y acompasados aplausos, a ella para el cante y a él para el baile, para seguir la fiesta. Esta vez, Juan Álvarez, se sumergió en el tono cálido y sentimental que imprimía la niña a su voz.

“Tus ojos me están matando,
y a ti los míos.
Déjalos para otra
que es tarde…
Pero tus ojos, gitano,
me quitan el sentío…”




domingo, 15 de noviembre de 2015

UNA MUJER DIFERENTE...





Hoy quiero sembrar tu cuerpo de poesìa
y despuès ver como germina la simiente,
quiero que tu corazòn florezca cada dìa
y lleguen tus flores hasta mi alma transparente.
Que cada estambre sea un verso de alegrìa
y lleve la dulzura de una voz latente,
para que el amor no se duerma en la melancolìa
por que tù eres una mujer ùnica y diferente...



sábado, 14 de noviembre de 2015

PARÌS... 13-11-2015





En las calles ha quedado 
el dolor de la carne,
la pòlvora en el aire 
y el odio en la sangre.
Las làgrimas ocultas,
donde no las vea el padre
y una sùplica 
en el crepùsculo de la tarde.
La noche llegò 
con distintas emociones,
llenando de luces 
las aceras de la calle.
Velas se prendieron 
donde la muerte
tuvo su visita 
para el dolor de una madre.
Lloran los àngeles 
en los rincones del cielo,
poniendo dedo en su boca 
los calla el arcàngel.
No se llora por lo que se pierde, 
no se llora,
por que el llanto no sirve 
para consuelo de nadie...



viernes, 13 de noviembre de 2015

TE VOY A ESPERAR...






Te voy a esperar toda la vida
por que tù eres mi ùtima estaciòn.
Pasarà el tiempo que cura la herida
y dejarà en nuestros labios la mejor oraciòn.
Te voy a esperar sin fechas de olvido,
extrañando tu espiga en cada amanecida,
esperando que Dios me lleve contigo
al llegar mi primavera màs florida.
Me consuela que tù me sigues esperando
a la orilla de tu mar en tu hemisferio, soñando,
con los sueños intactos y el corazòn palpitando
por que sabes que este poeta te sigue amando.
No hay imposibles entre nosotros. Todo llega
en el momento que Dios decide sin consonantes
y tendremos el mismo amor, la misma entrega,
que aquèl amor que ya tuvimos antes...


TE EXTRAÑO, VIDA...






Estaba sentado esperando que llegaras,
escuchando la mùsica que me gusta,
mirando el punto verde que se incrusta
dentro de mis pupilas enamoradas.

El saludo fue breve y tierno. Yo te llamo...
Con letras mayùsculas enamoradas.
La conexiòn de voz se viò difuminada
cuando de tus labios se escuchaba un te amo.

Puede escucharte con nitidez a pesar de distancia
y sonreir al escuchar el timbre de tu voz pausada.
Se acelerò mi corazòn por la emociòn causada
dejando dos làgrimas azules con elegancia.

La despedida no diò tiempo para un beso,
los sueños se incrementaron para otro dìa,
y aquì me quedè, sumido en la melancolìa,
de un amor que extraño hasta el corazòn de mis versos...



jueves, 12 de noviembre de 2015

ERA ELLA...





Habìa desandado el camino de adoquines,
sabiendo que su llamada era la mìa,
que su voz mi enojo calmarìa
con palabras dulces y mohines.
Endulzò mi noche todo lo que pudo,
hasta darle un sabor a orgasmo de recuerdos.
Escuchando cada silaba de sus verbos
quedè dormido en un rincòn de mis silencios.
Recorrì su cuerpo en la distancia como solìa,
cada vez que anochecìa en el firmamento.
La llevo prendida a cada momento,
por que siempre la siento como ella querìa.
Cuando despertè esta mañana
habìa una sonrisa en mis labios,
era ella quien la ha provocado
y era por ella por quien yo reìa...








miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL VALOR DE TU CASTIGO...






Cuàntas veces te he pedido en mis plegarias
que escuches mi voz, que escuches mis ruegos,
y te he dado gracias en las mañanas de cada dìa
por poner en mi vida una prueba de fuego.
Cuàntas veces he llorado sin obtener respuesta,
mirando al cielo levantando mis manos hacia ti,
esperando que llegaran tus nubes con agua fresca
que pusiera una sonrisa en mis labios como cuando te conocì.
Se que me has escuchado y me has perdonado,
que has visto las làgrimas salir de mis ojos,
que has escuchado mis supiros cada mañana
y mis  ruegos cuando al anochecer vuelvo de la batalla.
No pierdo la esperanza por que se que estàs conmigo
y no vas a abandonarme hasta que me muera,
por que sabes lo que llevo en mi alma
aunque ahora estè pagando el valor de tu castigo.


ÀMAME SIN PIEDAD...





Llèvame junto a ti, ahora,
no esperes a mañana,
por que tengo la sienes canas
y una mirada que te añora.

No prolongues mi soledad
que va doliendo màs cada dià,
de saber que he perdido la alegrìa
en cada segundo de mi verdad.

Abràzame sin piedad hasta que duela
y reparte tu cuerpo sobre el mìo,
sièmbrate en mi a tu libre albedrìo
y deja en mi piel tu mejor secuela.

Dame un beso hasta ahogarme en tu boca
y sàciame de tanta pasiòn extrañada.
Demuèstrame que eres una mujer enamorada,
que ama y suspira hasta volverse loca...




MIRO AL CIELO...





Muerden lentamente sobre mi cuerpo
los dientes de la soledad màs cruel,
saboreando la piel que me envuelve,
poco a poco, hasta hacerme padecer.
Duele hasta en la sombra que me sigue,
sedienta de sueños preconcebidos,
por que va hurgando en la memoria del tiempo
hasta devastar en làgrimas mis sonidos.
Sangra la herida que llevo dentro,
partìculas esparcidas desde que no te tengo,
sembrando ilusiones donde nada es cierto
y anegando en su color el sentir de mis versos.
Me queda la esperanza que termina en un ruego,
contraìda està mi alma en este otoño viejo,
se calma el dolor por que se que te quiero,
por que cuando llega la tarde miro al cielo...



martes, 10 de noviembre de 2015

DUELE...






No sabìa lo que duele extrañar
por que nunca he extrañado como te extraño,
no sabìa lo que duele amar
con esta soledad que hace tanto daño.
Yo sabìa lo que me esperaba
y no voy a negar que lo estoy sufriendo,
solo puedo simularlo sonriendo
con una sonrisa amarga y pausada.
No me quejo ni lo demuestro,
por que voy a sembrar esperanzas en mi huerto
y quiero verlas florecer
antes de que llegue a mi vida el invierno.
Miro al cielo cada mañana
y pido a Dios con distintos credos,
para que tenga compasiòn por tanto amor
como el de la mujer que yo quiero...




lunes, 9 de noviembre de 2015

PÈTALOS DE SANGRE. ( Capìtulo V )






   Capìtulo V


Se oía una voz; la puerta sonó decrépita y quejumbrosa al cerrarse. Una mujer cantaba. Un silencio fúnebre se hizo patente cuando entró el cura. La presa esperaba su destino, diseñado, tal vez, por otras personas; era evidente que ella sabía lo que le esperaba. Pero guardó silencio ante la presencia, inesperada, del cura. Éste caminaba despacio, adentrándose con el farol en la mano, hacia la silueta que se recortaba en la tenue oscuridad de la bóveda eclesiástica. El exiguo resplandor de una mariposa alumbraba el Altar. Alguien, posiblemente Salvador, el sacristán, la encendió aquella tarde. La iglesia, pequeña y coqueta, estaba situada junto a las agreste y grises rocas que protegían la parte este de la población. Según los más viejos databa de 1817.

 Una figura, esbelta y sugerente, se acercaba hacia el sacerdote. Don Severo vio que, efectivamente, se trataba de una mujer. Al llegar junto a él, brazos en jarras, tomó una actitud despectiva y prepotente. Un fortísimo olor a aguardiente salió de su boca. El cura reconoció a aquella hembra, posiblemente Salvador también, que los domingos pasaba por la parroquia. Rezaba arrodillada sus oraciones, y dejaba un real en el cepillo. ¿Pero, en realidad, quién era? No conocía su nombre, ni sabía si vivía en el pueblo. Levantó el farol y pudo contemplar su bello rostro. “Como el de una Virgen”, pensó don Severo; una hermosa trenza adornaba su cabeza. La contempló desde su desgastada altura, ella le miraba desde su prepotente grandeza, con ojillos escudriñadores.
 -¿A qué ha venido padre…?- Preguntó la mujer con marcada lengua de trapo. 
El cura captó la intencionalidad de la interrogación.
 -¿Cree usted que debo consentir presos en mi Iglesia?- Devolvió el interrogante.
  Evidentemente el no podía hacer nada por salvar su vida, pero trataría de ponerla en paz con Dios.
- Yo sé lo que me espera…¿Qué más da que me encierren aquí o en otro lugar?- La mujer hablaba con tono despectivo, como si nada le importara, con plena seguridad de convicción que hizo estremecer al cura.
 El ambiente estaba impregnado de un fuerte olor a alcohol.
 - ¿Quién eres mi niña…?- Dijo el hombre de Dios queriendo apaciguar el agresivo semblante de la mujer.
 -Mi nombre es Dolores Flores Heredia, gitana como dicen mis apellidos; vine a Ubrique a ganarme la vida…Sí, padre, a ganarme la vida. A buscar cuatro reales para mantener a mi niña. Pero los fascistas me acusan de algo incierto. Esta es la venganza, indirecta por cierto, de la codicia y la envidia…- Concluyó.
 -No hables así, mujer, estás en la casa de Dios.- Recriminó el cura seriamente.
 -¿Y qué cree, que no lo sé? Aquí es donde he rezado mis oraciones, porque, aunque soy una puta, tengo algo de María Magdalena…- 
La gitana cogió una botella que había en uno de los bancos y, a gollete, le dio un largísimo trago. Limpió sus labios con el dorso de la mano, respiró hondo y se sentó. Su larga falda dibujaba las dos columnas de alabastro que tenía por piernas, y su blanca camisa marcaba la exuberante protuberancia de sus senos. La gitana era una real hembra que, sin pretenderlo, había cavado su fosa al acostarse con los denominados comunistas. 
Su juventud la llevaba poco más allá de la veintena.
 -Cuando entré estabas cantando… ¡Canta, mujer, canta y desahoga tu pena. ¡- Dijo don Severo.
 -La pena no se ahoga con el cante, padre, ni con el aguardiente, ni siquiera con un hombre: sólo se cura con la muerte…- Contestó Dolores.- Pero si lo que quiere es oírme cantar, ahí va eso…-
La gitana entonó una canción con duende y sentimiento.

“La golondrina ha salido del nido
dejando en él sus poyuelos,
y el gavilán la ha aprehendido
creyéndose el amo del cielo.
Van a matar a la golondrina,
ya no le queda consuelo
 le acusan de compartir su vida
con pàjaros de altos vuelos...”


domingo, 8 de noviembre de 2015

MAÑANA O PASADO MAÑANA...







Mañana hay que seguìr en la batalla
demostrando que no hay nada imposible,
que existen los sueños impredecibles
y hay que buscar la vida como un canalla.
Perseverar con orgullo e ilusiòn,
volver a demostrar el color de la valìa,
saber que es el pan nuestro de cada dìa
lo que se busca màs allà de la razòn.
Mañana tengo claro que sera distinto
por que he sentido la voz divina,
que sabe por donde el hombre camina
y llevo en su sangre la alegrìa que pinto.
Si no es mañana serà pasado, 
si Dios quiere, o la semana que viene,
no hay fechas en mi espera, nada me detiene,
por que tengo mi corazòn enamorado...





MUSA...






Un poema en el  aire,
un verso de amor,
una sonrisa para que llegue
a tus labios como quiero yo.
Una caricia en forma de letras
donde dibujo toda mi pasión.
No es suficiente el abecedario
para demostrarte tanto amor.
Una frase que se comienza,
una ternura que se esconde,
donde llegan mis amigas las letras
todo tu cuerpo responde.
No encuentro palabras,
las que busco no me las dio Dios,
para expresarte lo que siento
aquí en mi corazón.
Tú eres la musa que inspira
las palabras que me faltan,
hasta llegar a los versos
que salen de mi alma...




NADIE...





Querìa llamarse nadie
por que a nadie importaba su nombre,
sabìa que no era de nadie y sentìa
que no tenìa que dar cuentas a nadie.
Nadie era su mundo,
a nadie amaba como me amò,
por que nadie tenìa el amor
que ella solo a mi y a nadie màs diò.
Su realidad nadie la entendìa,
su pasado a nadie le importaba,
tenìa sueños que nadie creìa
y cuando lloraba, por nadie lloraba.
Nadie estaba a su lado y ella me buscaba
sabia que con nadie estaba feliz,
solo conmigo, nadie lo sabìa,
y nadie supo como ella del alma mìa...


sábado, 7 de noviembre de 2015

HERMANA... ( A la memoria de Isabel Romàn, mi hermana.)





Hoy hace veinticinco años que te fuiste
y quiero que sepas que sigo a  tu lado
y aunque no tenga fotos donde mirarte
tengo en mi memoria la imagen que nunca he olvidado.
Compañera de juegos y travesuras, hermana,
corazòn de versos, que a edad temprana,
el Dios  te llevò a su lado
una frìa y lluviosa mañana.
Tus rezos extenuaron tu alma... Padre Nuestro.
Paloma blanca que abriò sus alas
con una sonrisa en sus labios
y se llevò nuestros corazones al cielo.
Ha pasado el tiempo y muchos otoños
han ido dejando sus hojas a los pies de tu recuerdo.
Quiero que sepas, hermana, que no existe el olvido,
por que yo aùn te quiero...



viernes, 6 de noviembre de 2015

CUALQUIERA...






No fue una noche cualquiera,
ni fue su cuerpo un cuerpo cualquiera,
ni tuvo el silencio un sonido cualquiera
pero me llevò al cielo en un suspiro cualquiera.
No me mirò a los ojos como mira cualquiera,
ni su ronrisa fue una sonrisa cualquiera,
su alegria no era una alegria cualquiera,
por que tuvo orgasmos que no los tuvo cualquiera.
Sus besos no fueron unos besos cualquiera,
ni su lengua tenìa el sabor de una lengua cualquiera,
no me besaba con un ardor cualquiera,
por que me ama como no ama a cualquiera.
Llegò a mi vida como no llega cualquiera,
enamorando mi alma que no es un alma cualquiera,
conquistò mi corazòn como no lo conquista cualquiera,
por que ella no es una mujer cualquiera...



LA TARDE QUE TE CONOCÌ...






Debajo de un ramo de flores
he escondido unos versos para ti,
donde he derramado una lágrima
y he dibujado mi sentir.
Sabes que estás escrita en mi vida,
caracola de sueños, desde que nací,
y conoces mis amaneceres
aunque no estés junto a mi.
Intuyes cuando el cielo me pesa
entre los abrazos que no tengo aquí,
y escribo versos a la noche
cuando ellos no tienen nada que decir.
Conoces el sonido de mi voz
desde aquella tarde de Octubre,
cuando tomaste mis manos
y pusiste tus ojos en mi...



PÈTALOS DE SANGRE (Capìtulo IV )


 Capìtulo IV.





Don Severo estaba en lo cierto Serafín “Bocanegra” no confesaba, tampoco él le daba la comunión, sus pecados. Pero sí había quien los confesaba, y él sabía quién era y de quién se trataba. Eran conocidos en el pueblo- aunque nunca se dijo nada por miedo al pelotón- los amoríos entre él y doña Leonor, viuda de Coronel e íntima amiga de su esposa. Ella, hembra de buen ver, le hacía favores clandestinos. Él, que tenía plenos poderes sobre el legado que su suegro dejó en herencia a su mujer, contribuía a la aportación monetaria, debido a la ruinosa administración que su marido había dejado en sus tierras al morir, que le reclamaban los bancos. El sabía que tarde o temprano la finca sería suya.
 -Si quiere entrar, déjale paso. Pero que no salga de ahí hasta el amanecer. Si sale, le matas. Esa niña no debe ser vista por nadie…- ordenó el falangista a sus compañeros que le obedecían ciegamente.

 Don Severo, el cura, ganó nuevamente la partida. A él le respetaban la vida y era evidente que no tenía más remedio que rezar con quien estuviese dentro de la casa de Dios, y compartir con ella los últimos momentos de su vida.

 La revolución fascista se hacía dueña del país. Madrid caería tarde o temprano. La segunda República tenía sus días contados. La Iglesia se había aliado con los golpistas; pero él no estaba, de ninguna manera, de acuerdo con sus superiores. No entendía de política, ni maldita la falta que le hacía. El intentaba, por todos los medios que tenía a su alcance, evitar que se ejecutasen más inocentes; pero sus armas de lucha eran la oración y el ruego a Dios Misericordioso. Mas aquel dios al que tanto imploraba, parecía no escucharle.

 La luz del farol se había extinguido. De un bolsillo extrajo la mecha de un mechero comprendiendo que con ella le era imposible llevar a cabo sus intenciones. Un soldado se prestó a ayudarle; el hombre le acercó una rama diminuta ardiendo y le prendió la luz. Los congregados hicieron paso para que el cura entrase en la iglesia. El viejo reloj, con sus lúgubres tañidos, daba las dos de la madrugada. 
        

jueves, 5 de noviembre de 2015

...YO SUSPIRO.





Puede que sea un viejo maniàtico,
de esos que se enojan por todo,
pero se que de algùn modo
a muchas personas les caigo simpàtico.

No tengo risa que contagia,
ni se hacer chistes de rutina,
no tengo una novia en cada esquina
ni soy rico por arte de magia.

Me gusta la cerveza y el vino,
comer con cuchara y me estimo,
pero por un aviso del cielo me reprimo,
que un dia la muerte a visitarme vino.

Aquì estoy todavìa, ileso y enamorado,
màs que nunca, como un chiquillo,
que presume de sus pelos en el flequillo
y llora cuando se siente emocionado.

No tengo màs riqueza que la que admiro
y una esperanza que llegarà algùn dia.
Ella sabe que es el alma mìa
y por sus besos yo suspiro...


PÈTALOS DE SANGRE. ( Capìtulo III )



Capìtulo III





 La alusión tomó forma: “Bocanegra” con el rostro descompuesto, fuera de sí, se acercó cogiendo de la sotana al cura.
 El tiempo había pasado.“Bocanegra” se convirtió en la cabeza pensante entre los terratenientes fieles a la revolución, en el mando de la Falange del grupo oligárquico que gobernaba en el pueblo.
 -¡Quiero entrar en mi iglesia…! – dijo burlón el cura arrastrando las sílabas.
 -¡En la iglesia no entra ni Dios…! – respondió el gallito.
Era evidente que aquel mocoso quería presentar batalla; se sentía herido por el calificativo despectivo que le había prodigado el cura. Éste dejó que las aguas volvieran a su cauce. Se acercó al fuego volviéndoles la espalda y extendió sus manos hacia la lumbre que las calentaba.
Un miembro del trío que componían el cuerpo de guardia pasó junto al odiado cura, desapareciendo en la envolvente oscuridad de la noche. Bien sabía don Severo al lugar donde se dirigía. Serafín “Bocanegra” estaría frente a él en pocos minutos.

 Don Severo había ayudado a huir a muchas criaturas, inocentes perseguidos por los golpistas, que gracias a su apoyo habían cruzado los mares hacia un futuro mejor en algún país de las Américas. Pero lo de esta noche no tenía precedente; ¿Cómo se les ocurría mantener presos en la iglesia…? Él estaba dispuesto a no consentir atropellos en la casa de Dios.

 Serafín “Bocanegra” estaba a punto de llegar; sus voces se oían en la oscuridad, y un tropel de botas, semejante a una manada de caballos, se escuchaba cuando chocaban con las piedras de la calle. El fascista había sido interrumpido en su descanso. Violentamente recorría la calle, furioso sin límites, dispuesto a pegarle un tiro al cura. Él, por su privilegiado mando en la oligarquía local, no admitía ni daba contemplaciones a nada ni a nadie. Su palabra era ley. El miliciano se había presentado aporreando la puerta, despertando a todo durmiente para hacerle llegar, por boca de su criado, la noticia de una nueva intromisión de don Severo. El despertado se vistió blasfemando ruidosas imprecaciones.
 -¡Le voy a dar un tiro a ese hijo de puta…! – exclamaba rojo de ira.
 Y con esa idea, pistola en mano, salió de la casa.
 En mitad de la calle se reunió con varios asociados de Falange que, a su vez, también recibieron recado.

 Serafín “Bocanegra” se acercó al sacerdote con pasos de gigante, furioso, escupiendo palabras incoherentes, dio ordenes a todos los congregados -don Severo le daba la espalda junto a la lumbre- ordenando irrebatible e inapelable. Se acercó al cura y a medida que recorría la efímera distancia que les separaba su voz bajaba de tono y su verborrea se convertía en un tenue susurro.
 -¿Cuantas veces tengo que decirle que no se entrometa en los asuntos nacionales?- Preguntó con una sonrisa déspota y a media voz.
 Don Severo, aquel viejecillo huesudo y endeble, parecía indiferente -indolencia que da la seguridad de saberse con ventajas sobre la persona que le hablaba- y era evidente que don Severo, el cura, le tenía tomada la medida.
 -¿No me ha oído…?- el tono de voz subió un punto.
 -Yo sólo recibo ordenes de mi Iglesia, de Dios y de mi conciencia…- contestó sin sentirse aludido. 
El clérigo se rascó la cabeza, desprovista de pelo, desplazando unos centímetros la negra boina que la cubría. Quería buscar una explicación que, en cierto modo, se le debía, de lo que estaba aconteciendo en su iglesia.
 -¿Son asuntos nacionales encerrar personas en la casa de Dios…? ¿Desde cuándo?- reflexionó en voz alta eludiendo al fascista.

 - Si no llevara usted este trapo estaría criando malvas…La Iglesia la mantiene el pueblo, y yo en primer lugar.- se volvió mirando a los presentes al decir estas palabras. - Y la persona que está ahí dentro no saldrá hasta el amanecer…-.
- Le recuerdo que la fortuna de la que tanto presume no es suya: es de su esposa. Y, por si no lo sabe, aunque usted no confiese sus pecados ante Dios Todopoderoso, hay cierta persona que sí los confiesa. Pero los pecados son un secreto en la casa de Dios, y en ella deben quedar…- concluyó don Severo con beatitud estudiada.
El sarcasmo con el que el cura pronunció sus palabras no pasó desapercibido para ninguno de los presentes.
 - Es usted un rojo de mierda, don Severo. Recuerde cuanto le he dicho. Y procure, aunque es usted un viejo, no quitarse la sotana. Podría tener un lamentable y desgraciado accidente…- sentenció.



miércoles, 4 de noviembre de 2015

... NO LO PUEDO EVITAR.






Tengo una lagrima anclada
que mi alma no puede procesar,
envuelta en la sal de la vida
que por ti me hizo llorar...
Recuerdos vividos
que ya mañana volverán,
notas que quedaron grabadas
en el corazón una vez más.
No rompe el llanto el dolor,
ni las lagrimas se evaporan,
cuando miro al cielo y musito 
el nombre de la mujer que me enamora.
Siento su presencia cercana, 
aunque no nos podamos abrazar,
cada vez que pienso en ella
siento que no lo puedo evitar.
La garganta se anuda 
y el corazón no puede gritar.
lo que siento y padezco 
cada día que no estás.
Que corran aprisa los relojes, 
que corran sin demorar,
que la quiero volver a abrazar 
y llorar, esta vez, de felicidad...




PÈTALOS DE SANGRE.


Capìtulo II




 La primavera, colorida y lluviosa, había dado paso a un caluroso y sangriento verano. La guerra avanzaba a pasos agigantados; el general Franco buscaba la victoria sometiendo a un país y fusilando a muchos inocentes. Los grupos oligárquicos, formados por industriales y terratenientes, tenían el apoyo de la Iglesia y los falangistas, y cuando tenían que hacer desaparecer a algún enemigo buscaban el más mínimo motivo para ponerles en el paredón de fusilamiento. El cura, aunque se le daba un trato distinguido, no era santo de la devoción de aquella  “gentuza”, como él les denominaba, por las molestias que constantemente les causaba. Y esta vez se presentaba una nueva ocasión para contender con los milicianos que estarían a las órdenes de algún cacique adinerado. Los falangistas, amodorrados de sueño, no se apercibieron de su presencia hasta que estuvo ante ellos; sorprendidos por la aparición intempestiva del cura, descolgaron sus fusiles encañonando al hombre que les miraba con una burlona sonrisa en sus labios.
 - ¡Quieto ahí o le mato…! - dijo uno de ellos.
 -¡No tienes huevos, mocoso!- respondió el cura ante el desconcierto de los tres sorprendidos.
 El que había hablado, le llamó mocoso, no tenía más de diecisiete años; un incipiente mechón de pelo rubio salía de debajo de la gorra. Su cara no daba señales evidentes de una posible barba, y su cuerpo, al igual que su rostro, era huesudo y fibroso. El soldado se engalló, siendo reducido por uno de sus compañeros, al oír el apelativo desafiante con el que le había contestado el cura. Amenazó con el fusil sin atender a las razones que intentaban inculcarles sus camaradas.
 Don Severo, el cura, aunque jamás salió de su boca, pensaba en republicano. No sentía simpatía por los que se autodenominaban nacionales, y estaba al corriente, a través de la radio, de los pormenores que diariamente acontecían en el país. El era natural de Sepúlveda, Segovia, y se le notaba en su forma de expresarse. Pero hacía tantos años que llegó al pueblo que se sentía un ubriqueño más. Había compartido las alegrías y las penas de sus feligreses, colaborando en todas por igual. Era querido y respetado en el pueblo donde, como cualquier ciudadano, también tenía sus detractores. Había quien le odiaba con encono, aun habiendo dado motivos para que don Severo, que era muy directo el hombre, le dejara con tres palmos de narices ante todos los congregados.

 Serafín “ Bocanegra”, al que daban este sobrenombre por la negra perilla que orlaba su boca, no solía ir nunca, o casi nunca, a misa; sólo acudía a la casa de Dios cuando era preciso quedar bien con sus amigos y correligionarios. Una boda, un bautizo, o, cómo no, el día de la Virgen como llamaban los parroquianos a la festividad de la Virgen de los Remedios, patrona del pueblo. Ese día, “Bocanegra”, exhibía sus mejores galas, presumiendo de sus posibles con orgullo desmesurado. En la misa, oficiada por don Severo, todos comulgaban en honor a su Patrona. El presuntuoso egocéntrico se arrodilló para recibir el Cuerpo de Cristo. El cura pasó a su lado, ignorándolo, dando la comunión a los demás cofrades. A su vuelta al Altar vio a “Bocanegra” aún arrodillado esperando su turno. Don Severo dedicó una mirada agria al impaciente ricachón. 
-Si no has confesado tus pecados… ¿Por qué quieres comulgar…?- espetó. 
Lo sucedido fue comentado durante mucho tiempo en el pueblo. Serafín no le perdonó jamás al cura su proceder, dejándole mal en presencia de sus amigos y, sabiéndose el hazmerreír, juró y perjuró su venganza.

martes, 3 de noviembre de 2015

TENÌA...






Tenia un caballo de madera y un amigo,
un gato y  una noche sin luna,
el silencio adosado al corazòn
desde que se apago la estrella en mi cuna.
Tenia canicas de colores y un aviòn,
una lupa y una caja de cartòn,
donde guarda mis secretos
escritos en versos de amor.
Unos zapatos marrones,
un sueño donde querìa ser yo,
sin lìmites ni barreras
abriendo alas a la ilusiòn.
Tenìa una mariposa vanidosa
que un dìa de mi se enamorò
y me mandaba cartas
donde me declaraba su amor.
Tenìa una oraciòn en mi mochila
que rezaba cada noche con emociòn
y una sùplica hecha a mi medida
que solo la sabemos Dios y yo...



PÈTALOS DE SANGRE. ( Capìtulo I )


PÈTALOS DE SANGRE.



Capìtulo I

Ubrique. Octubre de 1936..

El golpeteo de unos zapatos sobre las piedras de la calle se oían cada vez más cercanos. Una negra silueta se recortaba, gracias a la luz que llevaba, sobre las encaladas fachadas que componían la calle. Una figura encorvada, de andares presurosos; sus perfiles eran los de una persona de avanzada edad. La luz del farol alumbraba el camino que torpemente sopesaba. Hizo un alto en el mismo, alzando al cielo su mirada, respirando con resignación y certificando que aún estaba lejos el alba. La noche, oscura y quieta, dejaba ver en la ancha bóveda del cielo las estrellas allí colgadas. El cielo ancho e inmenso, morada de Dios Misericordioso, salpicado por un moteado de resplandecientes y diminutas estrellas, extendía su mano de misericordia y amor sobre la tierra. La luz hizo brillar la botonadura, larga y consonante, de una negra sotana. De uno de sus bolsillos, el sacerdote, sacó un cigarrillo que mordió con rabia incontrolada. Lo encendió con la lumbre que iluminaba sus pasos inhalando una copiosa bocanada de humo. Reanudó sus pasos, esta vez con más brío, tosiendo por la intensa humareda que manaba de cigarro. Llevaba la luminiscencia en su mano diestra que se balanceaba incesante. Los ojos de un gato brillaron en la oscuridad, y al oír el tropel acelerado del cura se dio a la fuga. Una ventana se cerró despacio, delatándose por el ruido de la tranca; alguien que no dormía, o se había despertado por el rumor de los pasos sobre las piedras. El intruso curioseaba para saber quién era el valiente que había salido a esa hora. Sorprendido en su debilidad, convencido de la valentía del sacerdote, cerró la ventana con torpe sigilo. La calle dio salida a una empinada perspectiva, oscura, de una pronunciada cuesta. Resoplando, cigarro en mano, subía encorvado con el cuerpo hacia adelante. Un golpe de tos seca acompañaba al descompasado andar, que iba intensificando presuroso y torpe. El gesto de su cara, desvaídos sus rasgos en la intensa oscuridad, evidenciaba una desmesurada preocupación. Al llegar al final, sin resuello, volvió a mirar al cielo, y en sus ojos se reflejó una mirada de súplica hacia el Altísimo.
 -¡Dios mío… - Exclamó.
 La noticia había corrido como la pólvora; era evidente que todo el pueblo lo sabía. Él se encontraba en la cama cuando, sin esperarlo, llamaron a la puerta.
La asistenta, mujer entrada en años, le despertó. El sacristán le esperaba  para darle una noticia. El cura se levantó con la mente entre tinieblas había sido despertado en su primer sueño, pensando que qué tripa se le había roto. Cuando comprobó lo tarde de la hora se vistió con rapidez, y bajó las escaleras temiendo una nueva desgracia.
 -¡Don Severo…! – dijo Salvador el sacristán.- En la iglesia, esta vez ha sido en la iglesia…
Salvador, el sacristán, por naturaleza era de lengua trabada y hablaba a trompicones, pero, cuando cantaba en el coro, cuando se oficiaba la misa, su voz sonaba hueca y armoniosa. Relató al cura cómo se había enterado en la casa de bebidas de Paco, “El bizco”, de alguien que había hablado, entre los vapores del vino, que en el San Antonio habían encerrado personas para ser fusiladas.
 -Vuelve a tu casa, y que nadie te vea en la calle a esta hora…- ordenó el cura.
  No hizo falta que Salvador, el sacristán, dijera dónde había recibido la noticia; por todos era conocida la debilidad, después del clero, que el hombre sentía por las mujeres. Lo extraño era que a sus cuarenta y cinco años aún seguía soltero; incluso hubo quien le tildaba de afeminado. Pero entre las beatas que revoloteaban en torno a su persona sabían que no era cierto. Ambos, cura y sacristán, y por caminos diferentes, salieron a la calle. Don Severo sabía que su subordinado, que no se le conocía ocupación diurna además de la eclesiástica, no volvería a su casa hasta bien entrada la mañana. Por ese motivo pensó: “que Dios le perdone…”, y emprendió el camino hacia la parroquia donde él era máxima autoridad, “después de Dios, claro está… “Había pensado algunas veces cuando presumía de regentar la iglesia más bonita del universo: la iglesia San Antonio. Por ese motivo no podía permitir, ni aún en tiempos de conflictos, que nadie osara utilizar la casa de Dios como cárcel para prisioneros de guerra.
 La tos, áspera y seca, no dejaba llegar el aire a los pulmones; tampoco, aunque por una vez pareció importarle, el humo del cigarro que pendía de su boca.
 - ¡Los muertos del tabaco…! – Exclamó tirando al suelo el humeante cigarro.
 Arrepentido por la imprecación, audaz e incoherente, se persignó mirando al cielo con aire de arrepentimiento.
 Los años pasaban para todos, eso lo sabía él, y a su edad no era conveniente hacer esfuerzos que pudieran dañarle la salud. Al término de la calle, avistando la Iglesia, decidió sobreponerse con un efímero descanso, recostándose sobre una de las paredes de una vetusta casa. Desde allí pudo divisar la fluorescencia de una fogata que había encendida a unos pasos de la iglesia. La sombra de tres hombres bailaban, reflejadas por las llamas, sobre la pared que les resguardaba la espalda; los tres hombres, fusil en mano, llevaban atuendos  de similares  características: el uniforme de la Falange Española.





lunes, 2 de noviembre de 2015

SU VOZ ENAMORADA...






El bàlsamo de su voz llegò hasta mi corazòn,
recorriò mis venas cual sangre enamorada,
detuvo su eco donde no pasa el tiempo
y dejò sus palabras de mujer ilusionada.
Luz en mi noche, estrella en el cielo,
amor en la distancia, amante de mis credos.
Soledad escrita sobre los renglones del suelo
màs allà del ocèano y los recuerdos.
La emociòn volviò a dejar una làgrima
surcando las arrugas de mi cara,
desembocando en la linea de mis labios
que extrañan el ardor con que me besaba.
Breve la despedida, sonriendo la imaginaba,
entre la gente se perdieron sus pasos,
en su caminar solitario yo pensaba,
cuando en mi alma grabò su amor en dos palabras... 



PÈTALOS DE SANGRE.






He decidido incorporar la narrativa a mi blog. Desde mañana podràs seguìr los capìtulos de mis novelas en sus publicaciones acompañados por los poemas que hasta hoy han dado vida a www.lahuelladelpresente.blogspot.com. Este blog tiene un traductor en su margen derecha donde dice " TRASLATE " Selecciona tu idioma para leer.
PÈTALOS DE SANGRE es la primera novela en editarse por capitulos en este blog-
Aquì os dejo una pequeña sinopsis:
" Pètalos de Sangre es un drama ocurrido durante la II Republica y comienzos de la guerra civil española. La dureza de la vida, una gitana enamorada, una relaciòn homosexual, la guerra, la politica, la traiciòn y la muerte..."


domingo, 1 de noviembre de 2015

TAN CERCA, TAN LEJOS: EXISTE EL AMOR...






Hoy no he escrito poemas
- tan cerca, tan lejos: existe el amor -
por que cada vez que escribo un verso
se me rompe la voz del corazòn.
Por que mi alma no tiene palabras
para llevar a los renglones sin dolor,
por que hoy necesito el sustento
de un beso y una sonrisa de amor...