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sábado, 14 de agosto de 2010

AMOR LIBRE

Sali con mi mochila
al hombro
cargada de ilusiones,
dejando en mi sendero
la mitad de mi vida.
Busqué una lluvia
que mojara mis manos,
dejando atrás
el cielo estrellado.
Caminé sin rumbo,
nevegué sin timón,
volé entre los pájaros
donde dijo mi corazón.
Y vi la inmensidad
del cielo y el mar,
caminando por la arena,
como una gaviota
entre las olas,
dejando atrás
las huellas
que la espuma salina
se encargaría de borrar.
No escuché la tormenta,
no miré la negra noche,
sólo senti deseos
de vivir mi libertad.
Me crecieron alas,
se secaron mis lágrimas,
brotó la risa en mi pecho
y murió mi silencio.
Y volvió el amor
a brotar en mi fuente,
y de su agua bebí
saciando mi sed.
Su ternura me envuelve,
su mirada me diluye
como un azucarillo
en el aroma
de sus abrazos
y de sus besos.

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