No seré yo quien te lleve de la mano,
quien escuche tus pasos en silencio,
sonriendo a tus locuras
después de darte un beso.
No seré yo quien te mire a los ojos
buscando en su color
la complicidad de tu mirada
y el reflejo de las estrellas.
No seré yo quien respire tu aliento
ni te cubra con mi abrazo
en las noches que juntos admirabamos
la luna entre las ramas del palto.
No seré yo quien sienta tus manos
sobre mi piel ardiente
en el éxtasis de la dicha
cuando fundíamos nuestros cuerpos.
No seré yo el aspirante
a colmarte de atenciones,
en admirar tu figura
y cantarte mis canciones.
No seré yo quien escuche el eco
de palabras que salen de tu boca,
sembrando el cariño y la ternura
que antes compartíamos.
No seré yo... no seré yo...
pero le pido a la vida,
aquella que un día nos unió,
que quien esté a tu lado
te ame como te amo yo.