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sábado, 5 de noviembre de 2011

TUS BESOS EN LA NOCHE.




Recibo su manto
callado de caricias
robando a la noche
el devenir placentero.
Brotan de sus manos,
silenciosas sobre mi piel,
los susurros  de su boca
endulzan como la miel.
Y sumergido en el sueño
adoro su ternura,
cuando en la tenue oscuridad
me envuelve en la locura.
Al oído  me dice
palabras con sentimientos,
y yo busco sus besos
acallando mi aliento.
Y abrazados dormimos
y nos contemplan  por la ventana
las estrellas del cielo
hasta llegar la mañana.

martes, 4 de octubre de 2011

PÍDEME...


Pídeme las estrellas
y subiré al firmamento,
donde relucen,
y te traeré las más bellas.
Pídeme un tesoro,
escondido en los mares,
y bajaré a lo profundo
para coronarte de corales
Pídeme el viento
y lo soplaré
hasta tu encuentro
en guirnaldas impregnadas
de luz y deseo
Pídeme el cielo
y volaré en una nube
para cambiarle su azul
por el color que tú quieras.
Pídeme la flor más bella
y buscaré en los prados,
las montañas y los ríos
para que seas dueña de ella.
Pídeme  la ternura
que en mi corazón alberga
y te daré todo el amor
que me lleva a la locura.
Pídeme  la vida
y con ella el alma,
y te las daré a cambio
de un beso de tu boca.


miércoles, 28 de septiembre de 2011

AÚN NO ERA TARDE....



Aún no era tarde,
aunque la noche
estuviera cercana
y llena de estrellas.
Aún no era tarde
aunque la nieve,
sobre mi cabeza,
diera señales evidentes.
Aún no era tarde,
aunque el sol
se ocultara en mi horizonte
en un gris atardecer.
Aún no era tarde
aunque la lluvia mojara
mis lágrimas y las diluyera
en átomos salinos.
Aun no era tarde,
aunque mi alma
abrazara la soledad
impuesta y en silencio.
Aún no era tarde,
por que la vida y el destino
me reservaban la felicidad
de ponerte en mi camino.


jueves, 8 de septiembre de 2011

DUEÑO DE MI FELICIDAD.




De nuevo sobre los mares
oteando el horizonte,
buscando el reflejo
del sol en la otra orilla.
La nieve flotando
sobre la agreste cordillera,
y yo buscando tu presencia.
mil veces añorada.
Seguí la estela
que dejé en mi partida
con un latido preferente
en el tambor de mi corazón.
Al fin las lágrimas
se tornaron caricias
y la soledad marchita
el eco plateado de la risa.
Ahora estoy donde quiero
sin añoranzas y con un recuerdo,
sólo quiero vivir la felicidad
que comparto y de la que soy dueño.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Y TÚ NO ESTÁS AQUÍ... ( A JUAN ANDRES ROMÁN NAVARRO, MI HIJO...)




Ya ha llegado el momento

en el que debo regresar

donde me espera hace tiempo

en mi vida un nuevo sol.

y tú no estás aquí...

Quiero que sepas

que sigues siendo

alguien muy importante

en cada latido de mi corazón.

y tú no estás aquí...

Me llevo conmigo

la alegría de tus recuerdos,

y los momentos lindos

de tu reciente niñez.

y tú no estás aquí...

Y te dejo un abrazo

que te llevará el viento,

a través de las olas

te dirá lo que siento.

y tú no estás aquí...

Aunque no te vea

y no esté contigo,

quiero que sepas

que no te olvido.

lunes, 22 de agosto de 2011

A MI HIJA MARIA ( feliz cumpleaños...)

María y su prima Alba



Soy la niña que nació distinta...
No aprendí fácilmente,
si me juzgáis por las medidas del mundo,
lo que conocí fue un goce infinito
por los pequeños detalles.
Mi regalo para vosotros fue garantizar
la libertad de disfrutar de la vida
como un niño; de enseñar lo que significa
cada abrazo que os dí, de daros amor,
os dí el regalo de la sencillez.
Soy la niña que nació distinta...
En la vida os dí amor sin condición,
mi confianza inocente
y mi dependencia de vosotros.
Os enseñé a dar lo mejor de todos:
esperanza y vida después de mi muerte.
Soy la niña que nació distinta...

sábado, 13 de agosto de 2011

ALLÍ ESTABA...




Abrí mi puerta
y allí estaba
con sus brazos extendidos
y una sonrisa pintada.
Vi en sus ojos
la luz que ya extrañaba
y en sus manos vacías
el calor que ya me faltaba.
Sus labios ofrecían
el sentimiento fiel
de enamorada;
y sobre un papel,
donde se escribe el poema,
dejó su rubrica de amor
y su corazón como emblema.
Como niños sentiamos
el dolor de la inocencia
y al venir a mi pecho
saciamos la ausencia.
Allí estaba,
con los brazos abiertos,
cuando la abracé
yo también lloraba...