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domingo, 17 de marzo de 2013

TOMA.






Toma mi arado
y surca con él tu piel
que por donde pase su lanza
sentirás el calor del placer.

Sobre la tierra de tu cuerpo,
donde quiero sembrar las semillas,
se posarán los alados besos
de mi boca hasta tus mejillas.

Fértil a la siembra
de las caricias más profundas,
apaga tu sed con el encanto
de un corazón que de amor se inunda.

Sabrás distinguir el olor
que desprenden los poros de mi piel.
El fuego de la enardece
lo llevas en tu esencia de mujer.

Y desnuda te quiero mía
donde las flores te envuelven en su aroma,
para sentir en mi boca la saliva
distinta sobre colores que de ellas tomas.









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